4 de junio de 2009

El grado de atención se puede mejorar

Los avances registrados durante las últimas décadas por los estudiosos de la funciones cognitivas han permitido una mayor compresión sobre el funcionamiento de la mente y el por qué del comportamiento de las personas. Algunos de los aspectos involucrados en ese proceso, como la capacidad de atención, estrechamente ligada con la habilidad para resolver problemas y tomar decisiones, son de singular importancia, ya que nos ayudan a entender un poco más la psicología del conductor.
Se denomina grado de densidad de la atención a la capacidad que tiene una persona para focalizar su atención sobre un evento particular en un período de tiempo determinado.
Mantener la correcta distancia de seguimiento cuando conducimos, apelar a la anticipación en todo momento frente al volante y frenar de manera segura son, entre muchas otras, acciones que contribuyen a un buen desempeño durante el manejo y que también demandan un determinado grado de atención. En ese sentido, una capacitación adecuada indudablemente mejorará las habilidades que tiene un conductor, generando conductas y prácticas cada vez más seguras y positivas. En consecuencia, éstas demandarán un aumento del grado de la atención requerida para realizar dichas funciones de manera óptima.
Según el profesor Néstor Braidot, de la Universidad Abierta Interamericana, una adecuada densidad de atención modela el cerebro, reforzando circuitos neuronales específicos de la corteza donde está implicada la capacidad de planificación, resolución de problemas y toma de decisiones. Así, cuanto mayor sea el grado de concentración sobre una actividad o idea mayor será la densidad de atención. Y a mayor entrenamiento, mayor aumento de las capacidades cognitivas, en este caso la atención, tan necesaria para una conducción segura.
Todas estas habilidades, que normalmente no se tienen en cuenta a la hora de conducir un vehículo, son de vital importancia. Ocurre que el manejo es una actividad psicomotriz compleja, entrenable y fuertemente influenciada por las emociones y pensamientos. Y si bien hoy en día se necesitan más investigaciones para entender mejor la forma en que la atención es requerida para facilitar cambios a largo plazo en la conducta de los individuos, la mejora en los resultados es ya un buen indicador de los progresos hechos en esta disciplina.

¿Manejás atento?

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